Callejón del Santo, Ubrique

En el casco antiguo de Ubrique, en medio de un enrevesado conglomerado de calles empedradas,
de casas blancas que emergen y se fusionan con la roca caliza, entre el blanco más puro y reluciente de la cal que recubre las fachadas, se mantiene oculto a la vista de locales y foráneos un pequeño rinconcito, un vergel que se mima con cariño, un pequeño patio de vecinos que se ha convertido en un estallido de color y alegría,
De vida, de artesanía, un remanso de calma y relax lejos del bullicioso centro de la localidad,
Creativo, acogedor.
El callejón del santo.